«Pronto, una toalla para este mar suelto de agujas», se reclamó Iubira. Entonces fue consciente de que, una vez más, estaba sola. Y antes de empezar a llamarse «Liebes Kind», como las viejas locas de los cuentos, decidió crear el Delta; un no-lugar en el que gobernar el espacio o deshacerse del tiempo fuesen tareas simples. Lo que ella no sabía era que el creciente fértil junto al Iub sería un hervidero de criaturas, empeñadas en obviar cualquier límite y expandirse a su antojo por las dunas (Continuará)
marzo 28, 2007 en 3:14 pm
Hay un niño sentado entre las dunas. El aire salitroso que viene del mar le revuelve el pelo mientras observa la vida que bulle en el Delta. Escucha con curiosidad y atención esperando lo que vendrá a continuación…
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marzo 28, 2007 en 8:39 pm
Mil , mil gracias Colt. Seguiré.I
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agosto 3, 2012 en 7:01 pm
Cosmogonías. Me encanta
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agosto 5, 2012 en 8:24 am
Gracias, Sir Henry
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