En mi otra vida
corales respiraban
sin miedo a hacerse daño
Médula de tus pechos
¡suave aceite!
Resuena conocido
un flujo de sesenta
latidos por minuto;
Se abre la luz
crece sin pausa , oxígeno.
Son de la fuente
que una vez fue estanque.
Humedad nueva
tan redonda y tan dulce
la fiesta de tu boca
Vilano
olvidabas que el aire
jamás te tuvo en cuenta