Y , bajo el hielo,
Un corazón de miel
Espera …



Y , bajo el hielo,
Un corazón de miel
Espera …



Soy todavía un puerto
Vienen los días
noches
Se van médulas
Linfas
Plasmas ciegos
Vienen escalofríos
Vuelven
Arañazos anónimos
Pleuras rotas
Parten caricias
Regresan
besos
en los párpados
Acaban
aquel día
En que pasaste
un dedo
suave por mis cejas,
otro -muy otro-
debajo de mi ombligo
Soy todavía un puerto
Entre mis muslos
Una dársena dulce
Espera.
Bajo la luna de otoño
Las hojas caen
Un zorro grita
Sí
Cuando la escarcha llegue
Seguirá mi calor
Late contigo
Las hojas se aferran
todavía al árbol
Un zorro grita
¿Cuándo el hielo las rompa
seguirá tu calor?
Llover
¿Llorar?
Llover
Lloverse
Convertir en riada la riera
Y lloverte por dentro
Y deshacerse
Me pica la poesía
Me hurga por las tripas
Me desata
Me llueven las palabras al estómago
Me desazono toda
No concibo
La vida sin decir
Corazón mudo
No es corazón
Es trapo
Me pica la poesía
¡Si no cuento, reviento!
Caminar
Parece un acto simple
«Caminar es querer ir a algún lado»
Dijo su abuela
La niña quiso, fue
Mas no era solo ir
Caminar era
respirar,
conocer , sentir el frío, el sol, bañarse en
Poza oscura
En mar abierto
Y la joven pensó ¡caminar es tan ancho!
Y quiso, conoció, salió temblando, le ardieron los caminos
Caminar es querer
Se dijo un día la mujer de caderas redondas,
Y quiso y caminó penas prietas, pasos pequeños, saltos de gigante
Caminar ¿era esto? Se dijo, algo cansada
Se asomó al borde de la senda
¿Caminas? Le preguntó una niña
Ella Pensó: Camino, amo, soy
Contestó ¿Caminar?
«Caminar es querer ir a algún lado…»
Camino entre los surcos
La luna mira
otra noche de cárabos
Olor a tierra
Un pellizco
Un pinchazo tan mínimo
que apenas sí se ve
Un soplo
En el fondo del hara
Un ¿ves?
Una fisura del todo imperceptible
Sonríe, olvida, quita
Mira hacia el otro lado
Porque si un día te acercas
Huracanes sin nombre
Te arrasarán los ojos.
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